Rendimiento Anormal

¿Qué es un rendimiento anormal?

Un rendimiento anormal describe las ganancias o pérdidas inusualmente grandes generadas por una determinada inversión o cartera durante un período determinado. El rendimiento difiere de la tasa de rendimiento (RoR) esperada o anticipada de las inversiones, es decir, el rendimiento estimado ajustado al riesgo basado en un modelo de fijación de precios de los activos, o utilizando una media histórica a largo plazo o múltiples técnicas de valoración.

Los rendimientos anormales pueden ser simplemente anómalos o pueden apuntar a algo más nefasto, como el fraude o la manipulación. Los rendimientos anormales no deben confundirse con el «alfa» o el exceso de rendimiento obtenido por las inversiones gestionadas activamente.

CONCEPTOS CLAVE

  • Un rendimiento anormal es aquel que se desvía del rendimiento esperado de una inversión.
  • La presencia de rendimientos anormales, que pueden ser de sentido positivo o negativo, ayuda a los inversores a determinar el rendimiento ajustado al riesgo.
  • Los rendimientos anormales pueden producirse por casualidad, debido a algún acontecimiento externo o imprevisto, o como resultado de malos actores.
  • La rentabilidad anormal acumulada (RAC) es la suma total de todas las rentabilidades anormales y puede utilizarse para medir el efecto que tienen los juicios, las compras y otros acontecimientos en los precios de las acciones./li>

Entender los rendimientos anormales

Los rendimientos anormales son esenciales para determinar el rendimiento ajustado al riesgo de un valor o una cartera en comparación con el mercado general o un índice de referencia. Los rendimientos anormales podrían ayudar a identificar la habilidad de un gestor de cartera sobre una base ajustada al riesgo. También ilustrará si los inversores recibieron una compensación adecuada por la cantidad de riesgo de inversión asumido.

Un rendimiento anormal puede ser positivo o negativo. La cifra no es más que un resumen de la diferencia entre el rendimiento real y el previsto. Por ejemplo, ganar un 30% en un fondo de inversión del que se espera una media del 10% anual crearía un rendimiento anormal positivo del 20%. Si, por el contrario, en este mismo ejemplo, el rendimiento real fuera del 5%, se generaría un rendimiento anormal negativo del 5%.

¡IMPORTANTE!

 La rentabilidad anormal se calcula restando la rentabilidad esperada de la rentabilidad realizada y puede ser positiva o negativa.

Rendimiento anormal acumulado (CAR)

La rentabilidad anormal acumulada (CAR) es el total de todas las rentabilidades anormales. Por lo general, el cálculo de la rentabilidad anormal acumulada se realiza en un periodo de tiempo reducido, a menudo de sólo unos días. Esta corta duración se debe a que la evidencia ha demostrado que la acumulación de rendimientos anormales diarios puede crear un sesgo en los resultados.

La rentabilidad anormal acumulada (RAC) se utiliza para medir el efecto que tienen las demandas, las compras y otros acontecimientos en los precios de las acciones, y también es útil para determinar la precisión de los modelos de fijación de precios de los activos en la predicción del rendimiento esperado.

El modelo de fijación de precios de los activos de capital (CAPM) es un marco utilizado para calcular el rendimiento esperado de un valor o una cartera sobre la base de la tasa de rendimiento sin riesgo, la beta y el rendimiento esperado del mercado. Tras el cálculo de la rentabilidad esperada de un valor o una cartera, la estimación de la rentabilidad anormal se calcula restando la rentabilidad esperada de la rentabilidad realizada.

Ejemplo de rentabilidad anormal

Un inversor posee una cartera de valores y desea calcular la rentabilidad anormal de la cartera durante el año anterior. Supongamos que el tipo de rentabilidad sin riesgo es del 2% y que el índice de referencia tiene una rentabilidad esperada del 15%.

La cartera del inversor ha tenido una rentabilidad del 25% y una beta de 1,25 respecto al índice de referencia. Por lo tanto, teniendo en cuenta el riesgo asumido, la cartera debería haber obtenido un 18,25%, es decir, (2% + 1,25 x (15% – 2%)). En consecuencia, la rentabilidad anormal durante el año anterior fue del 6,75% o del 25 – 18,25%.

Los mismos cálculos pueden ser útiles para una participación en acciones. Por ejemplo, la acción ABC tuvo un rendimiento del 9% y una beta del 2, cuando se midió con respecto a su índice de referencia. Considere que la tasa de rendimiento sin riesgo es del 5% y que el índice de referencia tiene un rendimiento esperado del 12%. Según el CAPM, la acción ABC tiene una rentabilidad esperada del 19%. Por lo tanto, la acción ABC tuvo una rentabilidad anormal del -10% y tuvo un rendimiento inferior al del mercado durante este periodo.